brilla intensa, sin temor,
es la llama que me alumbra,
es mi fuerza, es mi amor.
He buscado en otros rostros,
lo que en mí siempre vivió,
como flor bajo la lluvia,
mi alma en mí floreció.
Ya no espero ser amada,
pues mi corazón se dio,
el abrazo más sincero,
fue el que mi ser me entregó.
Entre sombras y desiertos,
mi amor propio descubrí,
soy raíz, árbol y viento,
soy todo lo que hay en mí.
Me abrazo en mis cicatrices,
en mis dudas, en mi ser,
pues el amor que me tengo,
es mi eterno renacer